¿Cómo se hace una tabla artesanal Cañadas-Belio?

Tabla de presentación en madera de olivo y resina pigmentada

Dos años y pico es el tiempo que lleva producir una de estas tablas de presentación. Vale que la mayor parte de ese tiempo se dedica a dejar secar la madera. Pero es que esa es una parte muy importante del proceso.

Todas las tablas están hechas con madera de poda procedente de las tierras de olivares del delta del Ebro, de donde era la abuela materna de Adela (todo queda en familia). Y resulta que la madera de olivo tiene su miga.

Su densidad y estructura varían dependiendo de la edad del árbol, la orientación de las ramas o hasta el tipo de corte. Y, para un secado al aire, lo habitual es necesitar un año por cada pulgada de grosor, por lo que, para una tabla como éstas, lo normal es un proceso minuciosamente controlado de dos años, hasta alcanzar aproximadamente un 10% de humedad en la madera, y así evitar fisuras o movimientos al trabajarla.

Después, Javi y Adela, eligen cada pieza de madera según vetas y forma, una a una, pensando en la pieza final, y la preparan para aplicarle la resina.

Al trabajar con coladas de resina independientes, algo que muy pocos hacen, pueden jugar con la textura y crear profundidades y dibujos únicos. Pero, al mismo tiempo, cada colada añade un factor de riesgo al proceso, porque, igual que con la madera de olivo, hay que tener mucho cuidado con la humedad y la temperatura durante el curado de la resina pigmentada. Por eso muy pocos lo hacen.

Se necesita una temperatura ambiente estable entre 20-30 ° y una humedad relativa controlada por debajo del 45%. Y, como es imposible garantizar eso en Massanes, utilizan una cabina de pintura reacondicionada como cámara de curado. Un recuerdo de sus tiempos de restauración de coches clásicos.

Antes de aplicar la siguiente colada, la resina tiene que estabilizarse, y eso suele llevar entre 8 y 10 días. Y, entre capa y capa, requiere secado y lijado para abrir el poro. Por lo que una tabla con, digamos, tres coladas, necesitará más o menos otros 30 días antes de estar lista para rematar los acabados, lijados y el control final. Y con eso tendríamos exactamente los dos años y pico que lleva hacer una de estas tablas de presentación. Y, si has leído hasta aquí, ahora te será más fácil entender por qué les ponen sus apellidos. Hay mucho amor en ellas. Es casi como tener un hijo.

Echa un vistazo a nuestras tablas de presentación de resina

Tabla de corte End Grain

Para hacer las tablas de corte End Grain se usan pequeños bloques de madera de olivo combinadas con otras maderas nobles como cerezo, nogal, y otras maderas duras; siempre con la veta vertical hacia arriba, es decir, con los extremos de las fibras vueltos hacia la superficie. De ahí su característico patrón ajedrezado y su nombre (grano expuesto). Con esto se consigue que el cuchillo corte entre las fibras, en lugar de contra ellas, y sea mucho menos agresiva para el filo.

Hacerlas exige mucha precisión y paciencia (y de eso tienen mucho Javi y Adela).

Paciencia porque hay que crear el diseño, prensar las tiras de madera, volver a pegar, y volver a prensar tantas veces como requiera el diseño final. Y hay que rectificar, recortar, lijar y re-lijar hasta que quede al gusto de tacto.

Y precisión porque si los bloques no encajan milimétricamente, se pierde resistencia y equilibrio visual, pero, sobre todo, porque si no se controla bien la dirección de las vetas en cada trozo de madera la tabla podría reventar.

Una vez ha adoptado su forma final, la rematan con acabados naturales de cera o aceite alimentario preparados por ellos mismos, la atemperan y la dejan en reposo un tiempo para ver cómo evoluciona, y realizar nuevos ajustes, si los necesita.

En definitiva, si hacer una tabla de presentación con resina es casi como hacer un hijo, definitivamente hacer una tabla es casi como educarlo.
Tanta paciencia como arte.

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